lunes, 6 de junio de 2011

Aquí estas de nuevo...


Se sienta a mi lado sin presunción de confidente, sin preguntar nada, espera que sea yo quien hable, quien le repita las mismas historias y los mismos sueños. Un par de copas y una botella, música; la misma de siempre, la banda sonora de nuestros encuentros. Poco discute, poco refuta, su copa siempre vacía, el motivo de su prudencia y sobriedad. Mis interminables relatos, la emoción de las alegrías pasadas, la desazón del amor incierto que hoy me toca.

El tiempo cada vez mas fugaz.... terminada la botella y con tantas palabras perdidas en el vino, ella decide que es hora de descansar, siempre me lleva a la cama antes de partir.
Cada vez que se despide quisiera que no regresara pronto, quisiera tenerla lejos y recordarla en silencio cuando las voces me agobien, pero es tan callada como imprudente, irrumpe sin pensarlo, fusila la esperanza cuando le viene en gana, y quisiera odiarla cuando me hace malas jugadas, pero con el perdón obsoleto de una madre la sigo queriendo, la sigo necesitando.

Me deja con las lagrimas secas, con una botella vacía y con la cabeza mas revuelta que cuando llego, me deja con el presentimiento que por estos días estará a mi lado mas tiempo del que me esperaba. La soledad se hace buena compañía cuando el amor no es el indicado.

3 comentarios:

  1. La última frase es algo que siempre me ha rondado en la cabeza, pero cuanto tiempo esperar ese amor? acaso vendrá cuando sea la soledad quien nos de una felicidad única? cuando esa soledad se convierta en el mayor tesoro del cual no quisiéramos desprendernos?...ahí el problema, ahí el amor que tenga que competir con el vacío de un alma que sonríe a sí misma.

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  2. Yo he optado por la convivencia con la soledad en ausencia de humanidades complementarias o por lo menos donde nos entendamos.

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  3. Amor Vs Soledad no se sabe con cual se esta mejor.
    Gracias por comentar.

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