Las marcas de la almohada no se borran y ya es medio dia, el frio se siente ajeno, los murumuros de mi conciencia me dejan perpleja, se esconde la luz, se enconde el amor, huyen los sueños, huyen sin nombre cruzando frotenras, escapan con la fatiga que deja la tristeza acumulada, que deja la melancolia sin porque.
No es despedida, es solo un hecho sin nombre, sin una explicación concreta con alma de rosa, con afán de desvanecer para dejar de recordar pasados delicados y futuros inconversos, es la decepción la calma del odio, es el frió el desazón del amor.
Cuantas letras, cuanta comunión en las promesas, se esparcían besos en la arena mientras dibujaba versos en mis brazos, se desvanece, todo desvanece como las nubes del mediodía, el dolor asecha y yo escapo de la muerte al paso que dejo este adiós.
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